Detalles del cuerpo masculino que necesitas conocer

abril 17, 2020 Desactivado Por admin

AL FRENTE DE SU CUELLO: Apuesto a que nunca has pensado en la manzana de Adam de tu amigo como una zona erógena, ¿eh? Si es así, felicidades, probablemente deberías estar escribiendo esto en lugar de mí. Pero para las normas por ahí, la idea detrás de esto proviene de cómo la tiroides (justo debajo de la manzana de Adán) está “estrechamente vinculada a los órganos sexuales, según la antigua medicina china”, según el reflexólogo Mantak Chia, autor de Reflexología Sexual.

Prueba esto: dale un trabajo de garganta, no, no de esa manera (puedes volver a abrochar la mandíbula ahora). Haz que se acueste boca arriba y, literalmente, simplemente chupe la manzana de Adán. Mantenga su lengua plana y ligera, ¡no demasiada presión! Masajea el área con amplios movimientos circulares para asegurarte de que estás golpeando ese punto T de la tiroides.

SUS PEZONES: Si bien los pezones masculinos son básicamente los mismos que los femeninos, incluso podrían ser más sensibles que los tuyos, ya que los hombres no están acostumbrados a que los toquen con tanta frecuencia. “Para muchos hombres, sus pezones son un territorio inexplorado, una zona erógena con la que no han experimentado”, explica Patti Britton, PhD, sexóloga clínica con sede en Los Ángeles y autora de The Complete Idiot’s Guide to Sensual Massage. Tócalas, sin embargo, y enviarás ondas de placer que irradian a través de él, agrega.

Intenta esto: Britton sugiere que se acueste boca arriba y lamiendo lentamente su areola hacia adentro, como un cono de helado pero sin tocar nunca la lengua para pellizcar. Acércate más y más hasta que golpees su pezón con tu lengua y luego lo muerdas suavemente. Britton dice: “Los hombres aman cuando lentamente aumentan la presión de esa manera, así que no tengan miedo de morderlo más de lo que quisieran”. Si quieres ser realmente extra, puedes chupar un cubito de hielo de antemano para obtener más sensación.

LA INMERSIÓN BAJO SU TOBILLO: Sí, ¡el lugar que siempre se arruina cuando usas zapatos nuevos! Entre el talón y el tobillo de tu chico hay un punto de presión del tamaño de la punta del dedo que tiene un “enorme potencial de pasión”, según Laura Norman, autora de Feet First. “Este lugar está vinculado a los órganos sexuales” y “presionarlo libera energía, produciendo sentimientos de placer”.

Intenta esto: mientras estás en vaquera, agarra sus pies y pulsa cada punto de presión al ritmo de tus empujes. Prueba esto justo antes de que esté a punto de llegar al clímax para realmente impresionarlo.

SU PERINEO: Aunque al principio es tímido acerca de ir debajo de las joyas de su familia, el perineo bien vale la pena el viaje. Este parche de piel se encuentra entre sus bolas y su ano y está justo encima de su glándula prostática, un órgano con “gran poder orgásmico”. Tracey Cox, autor de Supersex, dice que algunos golpes suaves aquí lo llevarán al borde.

Intenta esto: antes de que te ingrese en el misionero, alcanza entre sus piernas y agarra su pene. Luego presione los nudillos suavemente en este lugar y comience a masajear. Justo cuando está por llegar al orgasmo, empuja tus nudillos un poco más para extender los fuegos artificiales.

SU EJE: El órgano sexual masculino … ¿por dónde empezar? Está allá. Todos saben que esto es una gran parte del sexo. Y si bien es posible que hayas dominado el típico trabajo manual y práctico, trata de darle vida a algo totalmente inexplorado, como un trabajo de dedo inverso.

Intenta esto: haz dos anillos apretados alrededor de su pene con el pulgar y el dedo índice (como si estuvieras haciendo el símbolo de la mano bien), apilándolos uno encima del otro en el centro de su eje. Gire los anillos en direcciones opuestas moviéndose desde el centro hasta la parte superior y la base de su eje al mismo tiempo. Cox llama a esto un “giro tórrido”, el típico manual práctico con una sola mano. ¡Recuerda usar lubricante!

LA CABEZA DE SU PENE: Como la parte más sensible del pene, la cabeza puede ser un arte voluble para dominar. Barbara Keesling, PhD, y autora de The Good Girl’s Guide to Bad Girl Sex, dice que puede ser complicado obtener el nivel adecuado de presión para que lo envíes al éxtasis pero sin retroceder en una sobrecarga sensorial.

Intenta esto: dale una mamada con lápiz labial, también conocido como donde cepillas tus labios cerrados pero relajados contra la cabeza de su pene, como si estuvieras aplicando lápiz labial. Sujete su eje con los dedos, pero no con el puño (evite sostener su pene como un micrófono, pero acérquese con la misma ceguera de un acto de pie mediocre). Y puedes utilizar algún lubricante con sabor de manera que se te sea mas agradable hacerlo, puedes conseguir alguno en un sexshop.